TENEMOS NUEVO PÁRROCO

Nuevo Parroco

Este domingo, día 17 de octubre, hemos celebrado, en la misa de las 13:00h,  la entrada e inauguracion de su ministerio del nuevo párroco, fr. Pedro Juan Alonso Meríno. Presidió la celebración el Vicario Episcopal, Ilmo. Sr. D. Juan Carlos Vera Gállego.
Presentamos aqui las primeras palabras dirigidas a los feligreses presentes con ocasión de la celebración:
“Que no sea así entre vosotros”, nos dice Jesús en el evangelio a nosotros sus discípulos para que no sigamos la lógica del mundo y vayamos detrás del poder, las apariencias y sus engaños; para que no hagamos las cosas en nuestra comunidad parroquial como se hacen en el mundo.
  1. Por eso, esta entrada en la parroquia no es para exponer un proyecto o unas líneas de acción. Entiendo que lo primero que debo ser es SER AGRADECIDO, porque si no lo somos nos apropiamos de los dones que no nos corresponden y podemos llegar a endiosarnos. Así:
AGRADEZCO AL SEÑOR, que por medio del Sr. Cardenal de esta diócesis de Madrid, ha vuelto a poner en esta comunidad de frailes dominicos  y a mi como párroco, su confianza para que sigamos acompañando a esta comunidad parroquial. Hágale saber al Sr. Cardenal, Sr. Vicario Episcopal, que os preside esta mañana, nuestro agradecimiento.
AGRADEZCO tantos años de servicio al P. Fernando, como párroco y a sus vicarios. Poner en marcha una parroquia exige tiempo y disponibilidad, mucho servicio que has puesto. Ya sabes Fernando que todo lo que se entrega para bien de los demás, jamás Jesús lo deja sin recompensa.
OS AGRADEZCO A TODOS VOSOTROS, que participáis en los distintos servicios parroquiales o compartís vuestra fe en celebraciones de los sacramentos, haciendo crecer la vida de la comunidad parroquia.
  1. Os confieso que no me he preguntado ¿POR QUË? estoy hoy aquí, pero sí que me he pregunta muchas veces ¿PARA QUË? estoy aquí. El evangelio nos da la pauta:
PARA SERVIR, como párroco (espero que no me contagie con “la humanidad” de los Zebedeos).
PARA SERVIR A LA IGLESIA DE JESÚS, la única iglesia animada por el evangelio. Los que no somos los mismos somos los párrocos, obispos y demás, que ni somos mejores ni peores, los unos que los otros, sino distintos; cambiamos pero todos queremos la misma iglesia de Jesús. Nuestro Padre Santo Domingo decía que hemos de estar in medio ecclesiae, sirviendo con nuestro carisma de la predicación de la gracia. Esa quiere ser nuestra misión, como comunidad dominicana, en la iglesia de Madrid: ser comunidad predicadora. Y en este VIII Centenario de la muerte de Nuestro Padre Domingo, queremos recrear lo esencial de nuestro carisma y que esta arista fundamental en la iglesia no falte nunca; que como la luna reflejemos la luz del sol y convoquemos en la mesa con Domingo a los hambriento y necesitados de la Palabra de Dios.
  1. Al hilo con el evangelio quizás nos fijamos demasiado en los puestos que reivindicaban los hermanos Zebedeos. Sería más importante y mejor, pararnos a pensar, ¿en qué lugar teneos nosotros Jesús? ¿Quien es Jesús para nosotros?
Si está allá arriba en el cielo, lejos, juzgando, mandándonos, como un personaje muy fuerte y que preside todo, … ó está aquí abajo acompañándonos, compasivo y misericordioso. Dos imágenes bien distintas y dos expresiones de vida cristiana: religiosidad de la autoridad o de la llamada, que se nos invita a revisar y a purificar o hacer crecer.
Desentendernos del grupo, de nuestros compañeros de camino (Cfr. Zebedeos) es ir en contra de la comunidad. Nuestra tarea es formar, hacer crecer la familia de Dios, de Jesús en esta comunidad parroquial.
Aunque no conozco bien la parroquia, haced presente a los enfermos, los ancianos, los más débiles, mi preocupación por ellos, por su dolor y sufrimiento. El P. Fernando me ha dicho que hay un montón de niños de catequesis, ojalá les hagamos gustar el camino verdadero que es Jesús. Que para los jóvenes nuestra comunidad sea un lugar de encuentro, de compartir juntos inquietudes y preocupaciones, donde la fe es tan importante. En fin: que los matrimonios, todos los estados de vida laical, consagrados/as, cada uno con nuestra generosidad y servicios, hagamos a  la parroquia acogedora, lugar de refugio y descanso en los sacramentos y actividades, en las celebraciones y encuentros.
La semana pasada estuve en Medjugorje con un grupo (algunos nos acompañan) y fue un continuo recordar y pedir por esta comunidad parroquial a María, la Reina de la Paz, para que nos lleve al Hijos y como Madre vele por todos estos hijos suyos y nos dé la paz a nuestra familias y las del mundo entero. Que así sea.
Fr. Pedro Juan Alonso OP., Párroco

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