Arquitectura

Miguel Fisac

Última actualización: 26/10/2015 14:07:03

Datos biográficos

Nació en Daimiel (Ciudad Real), el 29 de septiembre de 1913 (Murió en Madrid el 12 de mayo de 2006) y allí pasó la niñez y parte de su adolescencia. Su padre ejerció de farmacéutico y su madre, Amparo Serna, fue una devota y hacendosa ama de casa. Este matrimonio, perteneciente a la clase alta, tuvo siete hijos a los que supo educar dentro de la sociedad de Daimiel, donde disponían de un buen patrimonio de fincas que Miguel Fisac disfrutó en su adolescencia.

Las primeras letras, con carácter particular, las recibió de Doña Paula y posteriormente fue a la escuela nacional de la localidad, más tarde ingresó en instituto de enseñanza media de Ciudad Real, destacando en dichos centros por sus buenas calificaciones y notables carácterísticas personales, que le hacían distinguirse entre sus compañeros, sobresaliendo por el tesón con el que defendía sus opiniones.

Miguel Fisac manifestó desde su infancia una singular preferencia por el dibujo y la estética, que le motivaron a elegir la carrera de arquitectura.

Tras la guerra civil (1936-39), su vida se fue normalizando entre sus familiares, amigos y compañeros. Se matriculó en la Escuela de Arquitectura en Madrid, continuando sus estudios interrumpidos, que culminó en el año 1942. Se hizo miembro del Opus Dei, institución de la que se separó años más tarde. Contrajo matrimonio con Doña María Ana García-Badell Lapetra.

Defendió unas ideas concretas sobre la Arquitectura, ideas que mantuvo a pesar de posturas polémicas con la idea fija de la Verdad (al pan, pan y al vino, vino). Manifestó al salir de la escuela de Arquitectura su inconformismo con las tendencias entonces en alza, con actitud muy crítica.

En 1949 viaja a los países nórdicos, y allí admiró la honradez creativa de Böhn, el cual rechazaba construir espacios rectangulares de proporciones determinadas, no admitía espacios multiuso. Para Fisac cada espacio tiene un empleo específico, construye para un uso concreto: una iglesia que invite a rezar; una escuela cuyos elementos sean los precisos para enseñar y aprender; unos laboratorios luminosos para investigar.

Por entonces, se discutía en reuniones y ateneos si realmente puede hablarse de una arquitectura religiosa independiente de la general. Fisac diferencia la religiosa, y con más precisión la Católica por tener carácterísticas propias, y define a ésta como “un trozo de aire humanizado”; el templo ha de ser un trozo de “aire sagrado”, en el que cada uno sienta el deseo de acercarse a lo sobrenatural, de contactar con Dios, de sentir Su presencia. Este aire sagrado lo crean las formas, símbolos, dimensiones y orientación de la luz.

Resumiendo, podríamos decir que la idea-eje que siempre tuvo Fisac en su mente, es que un templo Católico ha de tener como idea principal un dinamismo y movimiento material del ambiente hacia el altar. Este es el leit-motive de sus iglesias.

A lo largo de su vida profesional proyecto magníficos edificios, sin pertenecer a una escuela determinada; introdujo la arquitectura española en la modernidad, aportando soluciones técnicas atrevidas y estéticas dentro de la claridad estructural y simplicidad de formas.

IGLESIA DE SAN PEDRO MÁRTIR

El programa de la iglesia para el teologado recoge una idea específica de una iglesia conventual capaz de admitir un coro de doscientos cincuenta frailes y una zona de fieles con capacidad para setecientos asientos. Se podía realizar con multitud de soluciones (románicas, góticas o gran magnificencia, soluciones barrocas llenas de agudeza e ingenio), es decir podía adoptar la postura de no aportar nada nuevo, las soluciones indicadas respondían a una verdad pasada, pero al plagiarlas y plasmarlas en la época actual constituirían un autentico pastiche.

Para Miguel Fisac había otra posición que según él, quizá menos brillante pero sí más honrada, consiste en no dejarse llevar por lo anterior ni desdeñarlo tampoco. Hay que estudiar el problema desde sus esencia y comprobar lo que de vigente tienen en nuestros días las soluciones anteriores, de esta manera sabremos lo que es preciso reformar o crear auténticamente nuevo.

Con estas ideas generales creyó necesario comenzar estudiando la agrupación lógica de fieles en la planta. Es esta una reunión de fieles de dos categorías diferentes alrededor del altar. Los religiosos habrían de colocarse en una situación noble y los fieles debían tener una situación digna. Si los religiosos se ponían a ambos frentes del altar sólo cabía la posibilidad de posicionar a los fieles a ambos lados del mismo. De este modo, en las partes laterales la presencia para el sacrificio de la eucaristía era una posición forzada de escorzo con relación al Altar. Estas premisas desechaban la solución de planta circular.

Por tanto se empezaba a diseñar, por si solo, una solución jerarquizada de forma hiperbólica. Esta forma era única, el mismo reconocía que no había sido utilizada en ningún templo por ello le llevó a la conclusión que era la realmente conveniente.

Una vez decidida la solución de planta quedaba por resolver la ordenación en volumen.

Tenía que crear un trozo de aire en el que los fieles se sintieran atraídos a la oración acompañados de un dinamismo hacia un punto: el Altar, ya que la oración de un católico no es individual e independiente, sino colectiva, de Comunión.

El dinamismo, en este caso, tiene una doble dirección encontrada hacia el altar. De una parte el sector correspondiente al coro, y de otra la zona de los fieles.

Para conseguirlo hizo uso de la luz y el color. La luz, con una potente iluminación cenital sobre el altar, mediante una celosía de tubos metálicos que dirigen la luz natural, en cuanto al color lo encontró ubicando vidrieras laterales que distinguieran dos ambientes diferenciados: el de los fieles, con tonalidades azules, que dan lugar ambientes frío que va pasando paulatinamente hacia los tonos dorados para fundirse con la luz cenital, natural, encima del altar, y que luego continúa con una gama de rojos que envuelve la zona del coro, unido a la vidriera con recuerdos y simbología del martirio de san Pedro de Verona para recuerdo a la escolanía de dominicos.

Datos elaborados por : José Manuel Fernández París (Colaborador con Miguel Fisac en la Construcción del convento e iglesia de San Pedro Mártir).

Foto: Inauguración de la iglesia de San Pedro Mártir

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